
Es un inmenso placer para Nosotras poder comunicarnos con ustedes al comenzar
este año 2020. Damos gracias a Dios por la continuación de nuestras ediciones
trimestrales. Deseamos llegar a muchas comunidades y para ello recomendamos
que quienes reciban la revista la compartan con aquellos que no puedan adquirirla
pues no son suficientes los números que podemos editar.
El inicio de año ha estado colmado de noticias, muchas de ellas tristes, desagradables,
que nos hacen reflexionar sobre la fragilidad de los seres humanos pero que a la vez
nos permiten acercarnos más a Dios en nuestra oración, en nuestro comportamiento
como cristianos católicos sin que nos falte la alegría que nos debe caracterizar a
pesar de los momentos difíciles, estando siempre al lado del más necesitado para
ser luz del mundo y testigos del Buen Jesús.
Creo que debemos hacernos el propósito, por el lugar que como laicos ocupamos
en la sociedad, de estar incondicionalmente al lado de los que sufren en nuestras
comunidades y en nuestros propios hogares. A veces no queremos escuchar nuevas
situaciones o hechos porque estamos colmados de otros similares pero el acompañamiento con amor a los más necesitados nos ayuda a superar cualquier dificultad
en nuestra vida. No siempre podemos resolver todos los problemas que existen pero
tampoco podemos estar indiferentes a lo que nos rodea.
Pidamos a Dios que aumente cada día nuestra Fe, nuestro amor al prójimo y
nuestra alegría de ser cristianos.
Todos nacemos con un corazón de “carne”. Cuando decimos corazón, automáticamente, pensamos en amor. Por ello, cuando se menciona esta palabra, generalmente, aparece un corazón. Cuántas veces en nuestras conversaciones utilizamos espontáneamente los términos corazón y amor. Las expresiones son testimonio de ello: Decimos, “te doy todo mi corazón” que es equivalente a decir, “te doy todo mi amor” o “te lo digo de corazón”, que es como decir te lo digo por tu bien, porque te amo mucho y no quiero que sufras. Cuando queremos pedir un favor, en ocasiones, decimos: “corazón, me pudieras ayudar a resolver tal situación…” (leer)
El 11 de febrero de 1928 quedó constituida
la Federación de la Juventud Católica
Cubana. Los fundadores, junto al Hno.
Victorino De La Salle, dieron inicio a este
Movimiento laical acorde a las normas
de la Iglesia universal.
La Acción Católica orientada y querida
por los Papas desde León XIII pasando
por Pío XI y confirmada por Pío XII
continúa hasta nuestros días en algunos
países como Argentina y México.
(leer)
Yo soy Zelfa, la que habló en medio de la multitud ¡Qué atrevida y arriesgada fui! Por entonces la situación de la mujer era mucho más humillante que ahora. Ni siquiera nuestros esposos nos dirigían la palabra en público, era abajarse demasiado. Pero me preguntarán: ¿Cómo es que yo estaba entre aquella multitud y cómo es que me atreví a hablarle nada menos que a Jesús, el Maestro, en público? Tengo que agradecerle al evangelista Lucas quien no estando presente recogió esta tradición oral, de las primitivas comunidades cristianas.(leer artículo)






